No todo es acoso escolar


En los últimos años estamos viviendo un bombardeo en los medios de comunicación y en las redes sociales acerca del acoso escolar, que si bien sirve para sensibilizar a la población de un problema muy importante, y sobre el que es inexcusable actuar y prevenir, está produciendo, en ocasiones, un efecto también negativo en forma de alarmismo y desinformación sobre qué es y qué no es acoso, en qué medida real se produce, qué hacen y qué saben los centros educativos al respecto, y cómo actúan o dejan de actuar en los mismos.

Este alarmismo, está llevando a un exceso de inquietud y nerviosismo en las familias, que puede dar lugar a ver acoso escolar donde no lo hay, llamando acoso escolar a todo conflicto que se produzca en la convivencia. El conflicto forma parte de la vida y es necesario exponerse a él para aprender a gestionarlo, lo que les servirá en su vida adulta. En ese contexto, también se está generando alarma, mediante rumores basados en informaciones incompletas y erróneas de las situaciones que se puedan dar, así como de las intervenciones que hace cualquier centro escolar. Es muy habitual, que lleguen a todos los miembros de la comunidad comentarios del tipo "el centro no hace nada", "los profesores no saben nada sobre el acoso escolar porque no los forman", "se tapan los unos a los otros para que no se sepa nada", "la dirección mira para otro lado", "el colegio no expulsa a nadie", y un largo etcétera, o llamar a una situación de conflicto entre escolares de "paliza", cuando no se ha dado tal, y otras muchas situaciones que para nada se acercan a la realidad de las cosas, generando una gran desconfianza en los centros y los docentes totalmente injustificada. En este contexto, no sólo se llega a poner en duda al centro y a sus profesionales, sino que además puede dar lugar al etiquetado de ciertos alumnos por parte de niños, padres y docentes, algunos de ellos de muy corta edad, pudiendo producirles estados emocionales de desconsuelo y una visión negativa de sí mismos ("nadie quiere jugar conmigo porque soy malo", "¿es que soy malo mamá?"). Ese niño entrará en un estado de nerviosismo y excitabilidad por querer conseguir amigos a toda costa, de forma impulsiva, insistente y torpe, invadiendo el espacio personal de quienes lo rodean, provocando que se den más confllictos de convivencia si cabe.

Por dicho motivo, pasamos a aclarar algunos conceptos sobre qué es y qué no es acoso escolar. Entre otras cuestiones que comentamos, exponemos información que forma parte de los materiales del método KIVA, que este año hemos instaurado en el colegio, el cual, recordamos, está considerado el mejor programa del mundo en la prevención del acoso escolar, siendo nuestro centro pionero en Murcia en su aplicación.

LAS RIÑAS Y DISCUSIONES NO SON ACOSO ESCOLAR

Los conflictos y las discusiones forman parte de las relaciones humanas, en el hogar familiar, en el colegio y en la calle. Se producen cuando las personas tienen opiniones distintas o quieren cosas diferentes. Estamos tan centrados en alcanzar nuestras propias metas que, en ocasiones, no nos acordamos de tener en consideración los sentimientos de los demás. Y en una clase, o en el patio, ocurre lo mismo diariamente. Que los niños, niñas y adolescentes resuelvan discusiones y diferencias no es algo malo en sí. Aunque estas discusiones puedan molestarnos en ocasiones, también nos enseñan métodos muy valiosos para gestionar las emociones y resolver conflictos. Las riñas y discusiones se diferencian del acoso escolar en que normalmente son puntuales y momentáneas, y el blanco no es siempre la misma persona.

TOMAR EL PELO O JUGAR DURO NO ES ACOSO ESCOLAR

Cuando se practica un juego (fútbol, la pilla,...), la intención no es la de hacer daño o insultar a los demás. Es importante que todos los individuos participantes reconozcan y acepten la actividad como un juego. Sin embargo, a veces las palabras y los hechos en una broma o en un juego pueden hacer daño y molestar a alguien, y en esas ocasiones es necesario abordar la cuestión y pedir disculpas. En el futuro, ambas partes deberían evitar ese comportamiento que saben que hace daño al otro. A diferencia del acoso escolar, existe un ambiente de respeto y comprensión mutuos entre las partes que participan en actividades lúdicas.

A veces se escucha eso de "sólo estamos jugando, no lo hacemos en serio". Habrá que asegurarse que todos los participantes lo sienten como un juego y que todos lo están viviendo como algo divertido.

Por otro lado, habrá que evitar ciertos juegos que sean proclives a generar conflictos, como pueden ser las simulaciones de peleas, interpretando papeles de personajes de ficción o deportivos, y que tanto le gustan a los niños y tanto nos afanamos en el centro por erradicar. Además, estos juegos de peleas, que pueden dar lugar a conflictos y enfrentamientos físicos, suelen darse fundamentalmente en Primaria (a veces en los primeros cursos de la ESO también), entre niños que son muy amigos y siempre están juntos. Tras ese conflicto, minutos después, o al día siguiente, pueden estar jugando y riendo juntos de nuevo, como si no hubiera pasado nada, dejándonos a los adultos perplejos. En dichos juegos físicos, también se dan grandes diferencias de altura, peso y fuerza, imponiéndose los que son más fuertes. Pero ¡ojo!, el que es más débil participa tan activamente como los demás, y puede ser muchas veces el que inicie los intercambios de golpes. El que es más pequeño físicamente, por falta de habilidades sociales, puede estar buscando jugar a las peleas para integrarse y formar parte del grupo de los fuertes y, en esa dinámica, llevarse algunos golpes. Por tanto, no se trata de acoso, sino de un juego insano que hay que detener y prevenir que ocurra, además de trabajar las habilidades sociales con esos niños, en casa y en el colegio, para que busquen amigos de otra forma. Estos niños pueden posteriormente ir a casa y decir que les han pegado y que los dejan de lado, refiriéndose precisamente a los niños de los que tanto quieren ser amigos y que buscan con tanta insistencia de forma diaria, además de no mencionar que ellos también participan activamente en los golpes mutuos.

EL ACOSO ES CUANDO SE HACE DAÑO DE MANERA REITERADA Y DELIBERADA A ALGUIEN INDEFENSO

El acosador es una o varias personas ante las cuales la víctima tiene dificultades para defenderse.

Reiteradamente significa cuando el mismo alumno es víctima una y otra vez de actos crueles y dañinos por parte de otros. El acoso puede prolongarse durante varios cursos, de Primaria a la Secundaria.

Deliberadamente significa que el propósito o el objetivo de los actos es herir, hacer daño o provocar sufrimiento, es decir, tiene cierta planificación. A veces, podemos hacer daño a alguien sin querer. En esas ocasiones, deberá resolverse la situación aunque no se considere un caso de acoso por definición.

Decir que la víctima tiene dificultades para defenderse significa que, en cierto modo, hay un desequilibrio de poder o fuerza entre el acosador y la víctima. La víctima puede ser débil físicamente, muy timida, o ser nueva en la clase y aún no ha adquirido un círculo de amigos que le proteja del acoso.


 Por tanto, cuando no se den todas estas condiciones NO es acoso.


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